Antes de nacer tenemos una vida en el agua

Proyecto Snoru- Lennart Nillson

Una vida entera, con su comienzo y su “final”, con sus fases de desarrollo, con sus memorias y sus vivencias. Una vida sumergida en las aguas de nuestra madre, de las que bebemos, en las que nadamos. Arraigados en su carne a través de la placenta, como los árboles se agarran a la Tierra con sus raíces para sustentarse y nutrirse. Respirando a través de los pulmones de ella, intercambiando células, dándonos forma dentro de ese ambiente líquido que ella, entregada, nos regala.

Es una vida durante la cual somos biología pura. Sólo forma, al principio, y después forma y emoción, conciencia en estado virgen, sin un neocórtex desarrollado que abra paso al ego. Y, por eso, carente de recuerdos concretos y de posibles pensamientos lógicos. Es una vida socialmente olvidada, y sin embargo es el periodo en que se definen todas las características de la persona que nace. (Y, persona a persona, se construye una sociedad.)

Aunque lo habitual es que nadie recuerde esa vida acuática, en el ámbito de la psicología perinatal existen numerosos testimonios de recuerdos de la vida intrauterina, del nacimiento y de los primeros momentos después de nacer. Las vivencias de esta etapa están profundamente ancladas en nuestro ser y pertenecen al cuerpo emocional (y no al mental), por lo tanto no se pueden acceder -y mucho menos modificar- con la mente, sino en todo caso con la emoción.

Cada momento vivido se manifiesta en nuestras células y forma parte de lo que somos. Durante toda nuestra vida extrauterina seguimos siendo ese bebé (y todo lo demás que somos): no es que, por haberse olvidado, deja de existir.

Lennart Nilsson retrató la vida líquida desde 1953. Durante 12 años, con cámaras endoscópicas, microscopios y otras herramientas médicas, fotografió seres intrauterinos. Fue el primero en la historia, sus imágenes fueron un boom mundial. Impactan y sobrecogen, nos ponen en contacto con esa vida olvidada pero que llevamos impresa en nuestro ser, como la huella digital. ¡Qué milagro poder ver al detalle cómo se va formando un cuerpecito a partir de dos células!

Al mirar estas fotografías vemos un bebé en desarrollo… Y le vemos completamente solo en medio de la oscuridad, como si flotara en un abismo infinito y silencioso. ¡Gran mentira! Estas fotos solo muestran un instante congelado de nuestra existencia. Sin sonido y sin movimiento se pierde la esencia de lo que realmente está ocurriendo.

Proyecto Snoru- Lennart Nillson
Fotografía de Lennart Nilsson incluida en su libro Nacer, la gran aventura

Los 9 meses de gestación son la única etapa de nuestra vida en que estamos acompañados sin interrupción, abrazados por otro organismo vivo que nos da vida. ¡Nuestra madre! 9 meses sin parar nunca de escuchar el ritmo de su corazón y de su respiración, mecidos por su movimiento. Bañados en su voz, en sus digestiones, recibiendo sus vibraciones y sus rumores. Inundados literalmente por sus estados de ánimo a través del flujo hormonal. Sintiendo, entonces, lo que ella siente, acostumbrándonos a sus costumbres. Pensadlo bien: hasta que nacemos, no conocemos la soledad.

La vida líquida es la vida segura en la que nuestra integridad está (salvo excepciones contadas) garantizada. Plena, cálida, abundante, protegida.

Es al nacer cuando, si nos sueltan, sentimos el abismo alrededor nuestro. Por eso lloran, a veces, los bebés.

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